La higuera, Ficus carica, es un árbol frutal tradicional del área mediterránea, conocido por su gran resistencia y su fácil cultivo. Presenta hojas grandes, profundamente lobuladas, de color verde intenso, que proporcionan una sombra agradable durante el verano. A finales de primavera y verano produce sus característicos higos, frutos carnosos y muy dulces, de piel fina y pulpa jugosa, consumidos tanto en fresco como en elaboraciones culinarias.
Dependiendo de la variedad, puede ser unífera o bífera, produciendo una o dos cosechas al año (brevas e higos). Su floración no es visible externamente, ya que se desarrolla en el interior del fruto, un rasgo muy particular de esta especie.
La higuera presenta un crecimiento medio y una copa amplia y extendida. En la edad adulta puede alcanzar entre 4 y 8 metros de altura, con una anchura similar. Se adapta muy bien a suelos pobres y secos, tolera la sequía una vez establecida y requiere plena exposición solar para una fructificación óptima.
La higuera es una excelente elección para quienes buscan un árbol frutal productivo, rústico y de bajo mantenimiento, con gran valor tanto alimenticio como ornamental.







